El aire que respiramos contiene gases, como oxígeno y nitrógeno, más pequeñas partículas (sólidas o líquidas) llamadas aerosoles: su tamaño puede ser tan pequeño como una bacteria o tan grande como un grano de arena. Estos pueden ser generados tanto por el hombre como por la naturaleza con los incendios forestales, las erupciones volcánicas y las sequías, que producen aerosoles en forma de humo, cenizas y polvo respectivamente.

Un LIDAR (Light Detection and Ranging) es un sistema cuyo principio de funcionamiento se asemeja al del radar, con la diferencia que usa luz en lugar de ondas de radio: con pulsos láseres monitorea no solo la distribución vertical de aerosoles, sino también la de nubes, vapor de agua y contaminantes en la atmósfera sobre una determinada localidad, entre otras aplicaciones.

De los gráficos resultantes de sus mediciones se pueden analizar turbulencias atmosféricas, visualizar e identificar capas de aerosoles y seguir la formación de nubes, especialmente en situaciones límite, para brindar información en tiempo real a la ciudadanía en general, específicamente a aquellos que tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad del tráfico aéreo comercial.

CITEDEF trabaja en colaborarción con otras instituciones en investigación, desarrollo y capacitación en temáticas vinculadas a LIDAR, a nivel nacional e internacional.

www.division-lidar.com.ar